PROPÓSITO:
La
tradición educativa humanista en la universidad está fincada en la convicción
de la dignidad inalienable de la persona humana, el desarrollo de la reflexión
crítica, la creatividad, la curiosidad, la preocupación por las problemáticas
éticas y la visión de conjunto por encima del saber especializado y
fragmentado.
La
educación humanista parte de una concepción de la persona humana como
sujeto–agente dotado de conciencia, libre y racional, y considera que la
educación es un proceso intencional que implica la comprensión, afirmación y
transformación del mundo y del propio sujeto. Así, López Calva (1996: II)
señala que el proceso de enseñanza–aprendizaje es, fundamentalmente, un proceso
de "encuentro humano" en el que tiene lugar el diálogo atento,
inteligente y razonable, así como la libre valoración sobre los diversos
aspectos de la realidad que se estudia, con el propósito de ampliar el
"horizonte de comprensiones, significados y valores que intervienen en
él".


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